Ablación Endovenosa
La ablación endovenosa es un procedimiento seguro, eficaz y mínimamente invasivo que se utiliza para tratar las varices y la insuficiencia venosa crónica. Consiste en la aplicación de energía dirigida dentro de la vena afectada, lo que provoca su cierre. Una vez cerrada la vena, la sangre se redirige de forma natural hacia las venas sanas cercanas, restableciendo la circulación adecuada y reduciendo la presión en las piernas. Esta mejora del flujo sanguíneo también contribuye al buen funcionamiento de las venas más profundas.
El procedimiento se realiza en nuestra consulta externa y suele durar menos de una hora. La recuperación es rápida; la mayoría de los pacientes pueden caminar inmediatamente después. Generalmente recomendamos usar medias de compresión durante un breve periodo tras el tratamiento para favorecer la cicatrización y mejorar los resultados. A medida que mejora la circulación, los pacientes experimentan alivio de síntomas molestos como hinchazón, pesadez en las piernas, fatiga, dolor y varices visibles.
En Vascular & Interventional Specialists, utilizamos dos formas altamente efectivas de ablación venosa:
Ablación por radiofrecuencia (RFA): Utiliza calor suave y controlado para sellar la vena.
Ablación láser endovenosa (EVLA): Utiliza energía láser focalizada para lograr el mismo resultado.
Ambas técnicas ofrecen excelentes resultados con mínimas molestias, sin tiempo de inactividad y con un alivio duradero de los síntomas.
Preparación: La ablación venosa se realiza generalmente de forma ambulatoria con anestesia local. Permanecerá despierto y cómodo mientras se limpia, anestesia y prepara la pierna para el tratamiento.
Mapeo y acceso mediante ultrasonido: Guiados por ultrasonido, se identifica la vena afectada y se realiza una pequeña punción en la piel. Posteriormente, se inserta un catéter delgado y flexible o una fibra láser directamente en la vena.
Suministro de energía térmica: Una vez colocado el catéter, se activa una fuente de energía de radiofrecuencia (RF) o láser. Este calor sella de forma suave y precisa la pared de la vena desde el interior, provocando su colapso y posterior reabsorción por el organismo con el tiempo.
Redireccionamiento del flujo sanguíneo: Una vez sellada la vena, la sangre se redirige de forma natural a través de venas sanas cercanas, mejorando la circulación y reduciendo los síntomas.
Finalización y vendaje: Se retira el catéter y se aplica un pequeño vendaje; no se necesitan puntos. La mayoría de los pacientes pueden caminar inmediatamente después del procedimiento.
Recuperación y resultados: La recuperación tras la ablación venosa suele ser rápida y sencilla. La mayoría de los pacientes se reincorporan al trabajo y a sus actividades normales en 24 horas, con mínimas molestias. A menudo se recomienda el uso de medias de compresión durante un breve periodo tras el procedimiento para favorecer la cicatrización y optimizar la circulación.
Los resultados suelen ser visibles en cuestión de días o semanas, con una mejora continua en el aspecto de las piernas y una reducción significativa del dolor, la hinchazón y la pesadez. Dado que se corrige el problema subyacente, los resultados a largo plazo son excelentes y las tasas de recurrencia son bajas.

